Nadie se percata de la actitud noble y desdichada de quien deja marchar a alguien. Esos silencios largos, cargados de significados. Miradas prohibidas que callando, gritaban lo que signficaban. Idílios que solo respiran en las películas. Decisiones valientes en momentos efímeros y que son para siempre. Momentos de gloria y de luz que caen en el olvido. Atibos de lucidez que apaga siempre una mujer eligiendo al hombre equivocado.
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