miércoles, 4 de julio de 2012

Cuando digo que no, es que sí.

Me abandono en algún jardín de donde no puedo salir. Me doy por vencido. Apago mi móvil e intento dormirme antes de que venga la noche y que, jugando con las sombras y el viento, cree para mí ilusiones que pretenden atemorizarme. Quiero dormir porque cuando llegue el viento y las sombras y las figuras que se desvanecen entre las ramas de los árboles, sólo pensaré en tí. En tí y en lo que te pareces a esa sombra. Te veré desvaneciendote como una figura entre las ramas. Y el viento sólo me susurrara tu nombre.

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