Hipócrita indomable. Te seguiré desgastando, día tras día. Hasta que no quede nada de ti en mí. Cuando decidas terminar con todo, ahí estará mi principio. Y si he de irme, marcharme, me iré lejos. Lejos de tus ojos curvilíneos y terribles. Lejos de tu risa y más lejos, aún, de tus emboscadas.
Sólo quieres oir que no te he olvidado. Bien, estoy en ello. Estoy aprendiendo a hacerlo. Cuando domine mis manos ya sólo seré un espejismo en tu desierto de sueños.
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