Puede, que al final, sí necesite consejo. Mi mirada, cansada, precisa un día de primavera. Yo, que siempre presumí de saberlo ya todo. Siempre puede sorprenderte alguien dispuesto a pasar por alto todos tus errores. Necesito que no me necesites. Necesito que no me mires como si yo fuese un faro y tu un barco con las velas desgarradas. Tu voz ronca y tus dedos largos. Viento moreno que baila con unas hojas de un otoño que nunca será posible y que, de todas formas, ya es irrecuperable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario