martes, 17 de abril de 2012

Es obvio, ¿no?


-Sabes que cuando te conocí, la primera vez, no me fijé en ti. 
-Sí, me lo contaste. 
-Las demás, todas las veces que me crucé contigo, cada noche, no podía parar de mirarte. 
-¿A qué viene todo esto?
-Me ponía nervioso antes de salir de casa. Pensaba en situaciones y posibilidades donde te encontraba.  
-Para por favor...
-Imaginé mil formas de llegar a ti. Volví a mi ingenio ancestral, el dormido, y este me llevó por caminos escabrosos.   Siempre tras tu estela. Hasta que no pudiste evitar sonreírme, te rendiste a nosotros. Ahí comenzó todo. 
-¿Por qué me cuentas todo esto ahora?
-Porque cuando todo acaba, siempre pienso en como empezó.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario