-Sabes que cuando te conocí, la primera vez, no
me fijé en ti.
-Sí,
me lo contaste.
-Las
demás, todas las veces que me crucé contigo, cada noche, no podía parar de
mirarte.
-¿A
qué viene todo esto?
-Me
ponía nervioso antes de salir de casa. Pensaba en situaciones y posibilidades
donde te encontraba.
-Para
por favor...
-Imaginé
mil formas de llegar a ti. Volví a mi ingenio ancestral, el dormido, y este me
llevó por caminos escabrosos. Siempre tras tu estela. Hasta que no
pudiste evitar sonreírme, te rendiste a nosotros. Ahí comenzó todo.
-¿Por
qué me cuentas todo esto ahora?
-Porque
cuando todo acaba, siempre pienso en como empezó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario