jueves, 26 de abril de 2012

¡Me ha mirado!

Siempre que suena esa canción vuelvo a los eucaliptos. Vuelvo a una carretera bañada por un sol tibio. Los rayos atraviesan con timidez las ramas de los árboles. El coche recorre, suavemente, las curvas. El viento acaricia mi brazo apoyado en la ventana. Baco esta a mi lado, callado. El rumor del mar acompaña nuestro silencio. Nuestras miradas perdidas no encuentran nada donde posarse. Aunque contemplan la explosión de naturaleza, únicamente conquistada por una carretera pavimentada. Siempre que suena esa canción vuelve a mi la humedad y las playas sin final, coronadas de verdes y rocas abruptas. Las mañanas aliñadas con rocío. Cuando suena esa canción, vuelvo a no tener obligaciones. Sólo me preocupa cuánta gasolina nos queda en el depósito y cual es el siguiente paraíso desconocido donde vamos a perdemos.

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