No sabré, ya nunca más, levantarme tarde un martes. Dejaré de beber bajo los puentes. No gritaré por las calles. Me vacunaré. Conduciré despacio.. Aceptaré mis destino de camisas y zapatos. Utilizaré el peine. Sonreiré menos. Andaré más recto. Apretaré la mano más fuerte. No me bañaré, desnudo y de madrugada, en las piscinas. No volaré en mi moto. No me perderé, solo, por el Madrid antiguo y sus plazas. Desayunaré. No iré a la playa en calzoncillos. Seré ese pobre amante, formal y ligero, incapaz de arrastrarte a un viaje. No haré locuras. No admiraré las estrellas. Seré más responsable. Leeré menos, seré más frío. No te robaré en cada mirada. Ni te levantaré el vestido.
Seré incapaz de bañarme en una fuente, una noche cualquiera, ante la atónita mirada de la gente -mientras tu te ríes-, únicamente porque me has desafiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario