Pero dime,
si ya es verano
entonces,
porque no hay gritos
ni juncos.
Donde
esperará
el momento de perdernos.
Porqué
las noches se me hacen cortas.
Y siempre acaban en días.
En luz
y pretextos.
Te sigo esperando, ¿sabes?
En
las mismas esquinas.
Donde
todo es más oscuro y viento.
Me embosco
en la ciudad que me evita.
Te espero,
en una cuesta.
Donde siempre es febrero.
Siempre hace frío,
en los jardines que encuentro.
Si solamente estás donde ya no te busco.
Julio,
siempre empezó a llover
en mitad de la película.
Los transeúntes,
nerviosos,
nos pedían
que no nos besáramos.
Yo les contestaba
que
ya no recuerdo
como era tenerte en mis brazos.
Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.
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