En el fondo, muy en el fondo, tu mirada es una superficie tranquila y en calma. En la superficie, tu mirada es todo lo que yo antes quería. Es el fuego y lo negro. Lo caucásico.
Tus ojos son el linaje de mil miradas enamoradas. Todas rotas por la distancia y el tiempo.
Un montaraz viaja por tu mirada perdida. Muchas tardes se han perdido cuando miras de reojo, mientras frunces los labios.
Tu mirada es la palabra mirada en sí. Es la esencia de la vista.
Por tu mirada, yo, te daría mis ojos. Inocentes y, a tu lado, inútiles.
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