viernes, 6 de enero de 2012

Lavadoras de magma

Las decisiones precipitadas conciben mi manera de besar y de sentir. Siempre escojo el camino largo. A pesar de mi espíritu presuroso, busco el error premeditado. La vejación de lo correcto es la esencia de la luna que me ampara. A mí y a mis decisiones. Nunca podré decir -ni quiero- que fue fácil. Podre explayarme en eternos soliloquios que sólo buscan tu atención y mi correspondiente desarme. Los astros plateados y lejanos se reafirman en sus órbitas y muestran lo que yo hoy comparto. Me desvío. Lo que quiero remarcar es la falta de anillos necesarios en mi vida. La poca vida de las alturas en mi existencia. El encaje de mis soledades. Harían falta dos vidas para atisbar de lo que hablo. Pero logras entender el sentido último de mis palabras. Sabes que buscan tu pupila y la fibra de tu espalda, preciosa y recta. Entiendes -y yo te lo descubro, si no lo logras- que si yo fuera gallo, ningún hombre te cantaría como yo lo hago.

No hay comentarios:

Publicar un comentario