domingo, 22 de enero de 2012

Entrenamientos

La ciudad estalla y expira en un rojo moribundo. Nubes blancas como pétalos de nieve. Recuerdos de entonces. Mañanas que anhelamos, y que ya son irremediablemente nuestras. Si sabes que eres viento, ¿porqué suspiras? Si sólo consigues volver a ti. Además de robarme las convicciones. Los últimos gritos de esta tarde desgarrada dibujan el cielo. Los perfiles pierden su consistencia al lado de su explosión. De todas maneras, ¿qué es un atardecer sin tu luna? Entonces, si eres luna, ¿porqué me alumbras, si tu sol es otro? Me respondo con tus estrellas. El relente no es enteramente de tu propiedad, y yo espero la noche para admirar el atardecer.

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