He vuelto para asegurarme de que no te arrepentirás. Fallo cada vez que, en mi cabeza, rescato el decorado que nos ayudó a actuar. Las casualidades sin rumbo y que, en perfecto orden, te insuflaron el talento de conseguir que te creyera. Me habré dormido soñandote. Ponte el moño apretado, frunce los labios; que se joda el viento, que de tu boca se deslicen interrogantes de los cuales yo soy su respuesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario