Sólo me queda creer en una hondonada tapizada de verde y regada de flores. Dónde cada reecuentro dura siglos. Y las lágrimas exprimen los colores refulgentes, y con ellos dibujar arcos iris infinitos donde te puedes columpiar. Llora. De esa manera se levantará de cualquier olvido. Llora sobre las praderas áridas, consumidas por un desaliento desgarrador. Hidrata de manera titánica tus mejillas y nuestros corazones, para que todo sea más humano. Para que ninguna guerra, incluso ninguna paz, merezca la pena. Que lloren tus palabras, que vibre y tiemble tu mirada. Nadie puede reprocharte tu lamento nocturno sin creerte tus ojos apretados, tus manos crispadas contra la almohada. Pero no te salves, no te pierdas. Subyuga la lacerante agonía que intenta consumirte. Vuelve a sus manos recias. Vive tres vidas. Y no pierdas nunca tu mirada melancólica cargada de intensa vida. Los dos sabemos que reflejas la luz de la luna y que, aunque no lo quieras, eres borbotones de entusiamo. Sabes cómo reinventarte mil veces. Y lo harás otra vez, aunque ésta sea la más dura. No puedes fallar ahora a los que siguen perdidos. Mientras vivas su recuerdo, respirará.
Porque tu existes dondequiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario