lunes, 9 de mayo de 2011

Nuevo Horizonte

Ahora es algo más. Se trata de algo humano. Dicen que te levantas de madrugada, y andas. Y cuando llegas, todo es penumbra y a lo lejos el sol despierta de su breve letargo. Entonces sus rayos lamen la tierra y la luz vuelve a ser dueña del mundo. En ese instante, en el que el sol está a punto de estallar sobre los picos nevados, admiras la plenitud de lo inmenso. Lo inconmesurable se funde con lo supersticioso para regalarte segundos de intimidad remota y acompañada. Hay cosas que solo se puede ver entre tinieblas cuando todo parece ya perdido.

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