jueves, 19 de mayo de 2011

Frederick

Entre tu y mil mares, me duele la piel de pensarte. Las alforjas rebosan de cosas que nunca hicimos. Y no saben por donde huir de este jolgorio de desnudos parciales y miradas huidizas pero calientes. Recorro suspiros, persiguiendo olores que nunca acaban. Actúan todos los días, pero siempre lo oigo desde fuera. Mis ansias de lujuria nunca tienen tiempo para que nos congraciemos.

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