El frío se colaba por las aberturas de mi chaqueta y me envenenaba las
ganas de seguir andando. Pensaba, a cada paso, en volver a casa. Y
entonces pensaba en ti. Y te colabas por las aberturas de mis ojos
sensibles. Me rascaba recuerdos y me crecían añoraznas. Te latía tan
dentro que tu corazón era mi meta.
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