domingo, 5 de junio de 2011

Suajikelia

Atisbo el final
de este camino perenne.
Sus paredes,
levantadas en el sudor,
notan su falta de consistencia.
Por las grietas
de sus relojes sin tiempo
crece la calma
que evoca un verano inminente.
Ya llego,
sólo me falta
volver al principio
para recoger las cosas
que quiero olvidar
en este presente forjado de un futuro prometedor.

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