lunes, 11 de abril de 2011
Poco mas que eso
Le tenía postrado, apoyado sobre un codo e intentando mirar hacia arriba. La lluvia calaba a ambos por igual y la luz mortecina del atardecer alargaba sus sombras. A le miraba de soslayo mientras sonreía y B intentaba ocultar una mueca de dolor mientras taponaba la herida de su costado. Tomándose su tiempo, A, y sin dejar de apuntarle, se encoje de hombros. "Vaya, hasta aquí hemos llegado" dice y comienza a soltar una perorata sobre el bien y el mal. Sobre la suerte y sus padres. Para terminar se explaya en la injusticia de la vida y deja caer una pregunta retórica a su inminente víctima: "¿Qué opinas?". B, llevaba esperando una oportunidad como esa desde que cayó al suelo. Desembarazándose de uno de los faldones de su chaqueta impulsándose hacia arriba, deja al descubierto una mano ensangrentada empuñando un revólver. Un fogonazo y una detonación potentísima alteran la relativa quietud de ese ocaso lluvioso. Mientras A agoniza agarrándose el pecho y perdiendo sangre, B se levanta con dificultad y mira a su incrédulo antagonista. Cansado y dolorido, protagoniza los últimos segundos de su antiguo verdugo. Sólo tiene fuerzas, antes de desmayarse y que B deje de respirar, de exclamar: "Opino que si quieres matar a alguien, lo mates sin más."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario