domingo, 27 de marzo de 2011
Lorenzo
Si mi corazón supiera quién soy, se hundiría en un mudo lamento. Callaría en mi silencio. No llevaría el rítmico compas de los pasos y pasos de mi rápida vida. Intentaría controlarme. Sería como si mi madre ocupase la razón de mi interior. E intentase tomar las riendas de mi desbocado vivir. Pero mi corazón, lo que sí sabe, es lo que somos. El conjunto. Lo mejor de cada casa. Cualidades puestas a punto para rendir de manera desesperada. Entonces mi corazón late a regañadientes pero secretamente complacido. Le gusta el nuevo rumbo. Le gusta el cambio. Le gusta el vibrar de mis fibras desatadas. Siempre quiso un poco más de hueco entre el pulmón y el hígado. Nunca le gustaron las mujeres que sólo alquilaban sus secretos.
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