jueves, 10 de marzo de 2011

Canalla

Venga. Déjalo. De ésta manera sólo quemas puentes. No rescatas civilizaciones. Todas las estatuas están cayendo. Una a una. Los pedestales están cansados de tanta mentira. Cuando aparecen los problemas, también aparece la gente dispuesta a ayudarte. Tú me salvaste. Y aunque nunca llegues a saber nada de todo esto, estoy trayendo piedras. Ahora tengo nuevas deidades. Los templos se los levanto a otros horizontes. A nuevos amaneceres. Los murmullos y los lamentos se los dejo a los débiles y a los sumisos. Yo ahora quiero luz y simpleza. Claridad en mis días cada vez menos grises. Hasta que sea todo blanco. Tan blanco que mi vista derive a una ceguera imparcial y asequible. Temeraria. Y así guiarme por la grandeza interior de cada cual. Y al fin encontrarte. Seas quién seas. Y descubrirte como un halo luminiscente y nada precario. Brillando con avaricia. Para fundirnos de cualquier modo. Y seré y serás la eternidad. Porque seremos uno. De esta manera no olvidaremos a quienes nos llevaron a esta antesala. Pero si a nuestros pasados. Y al fin, el uno frente al otro, nos entregaremos a esta despedida fugaz que no es otra cosa que un reecuentro eterno.

1 comentario:

  1. A esta despedida fugaz que no es otra cosa que un reecuentro eterno.
    pumba-pumba

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