lunes, 27 de diciembre de 2010
Vaya
Me senté en la cama, con las manos en la cabeza. Mirando un punto inconcluso en el suelo. ¿Como había pasado todo esto?. Ella esperaba al otro lado de la puerta, atónita. Un avión, un tren y un táxi. Me presenté en su casa el 25 de diciembre. Su familia me miraba sin saber bien qué decir. Y yo pronuncie un discurso brillante, elaborado y cargado de pasión. Y sin esperar respuesta, me fui. Y ahora ella estaba en mi puerta. Recuerdo cuando me subí a mi primer árbol. Mi padre tocaba la guitarra en un porche. Y mi madre cantaba. Había olvidado esa imagen. Sabía que no podia caer. Aunque subiera alto. Y vine sabiendo que no habia nada que ganar, solo dejar las cosas claras. Solo vine pensando en lo que podía perder.
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