Me invade cierta nostalgia, nostalgia envidiosa podría llegar a admitir, cuando antes de un exámen me desean fuerzas para hacerlo. Haciendo gala de sus sonidos guturales e imposibles entre la "a" y la "o" me regalan siempre esas dos palabras que resuenan en mi cabeza. Coraje. Aunque no significa exáctamente eso, me lo transmite. Y siento que me falta una espada cuando me dan las hojas del examen.
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