miércoles, 12 de enero de 2011
Batidora
A mi madre le han regalado una maquina para hacer cafe. Húmedo y amargo. Pero que le ha hecho feliz. No lo entiendo, mis noches son húmedas. Me despierto tiritando y empapado de sudor. Me despierto en la playa. Y acaba de pasar una ola. Amanezco en una bañera. Busco a tientas con las manos, y encuentro cualquier clavo clavado en cualquier pared. Y me aferro a él. Porque es mi salvavidas. Mi trozo de madera en un naufragio. Te confundo por la calle. Cuando te veo, veo a toda la gente que confundí contigo. Pero meto la mano en el bolsillo. Y aprieto y aprieto mi trozo de madera. No soy feliz. No te voy a engañar. Pero me engaño dia a dia. Segundo a segundo. Ahogo cada atisbo de pena en mi propio mar. Donde no cabe ni mi trozo de madera. Es voluble. Puede ser un charco o puede ser un aprieto. Este es mi mar. Mi vida. Y tu hasta hace poco, eras mi trozo de madera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario