Hoy me he sorprendido parado en medio de algún sitio pensando en nada.
Cuando me he querido dar cuenta, había pasado dos minutos de mi vida mirando al vacío. Regodeandome en mi dolor y disfrutando de cada punzada de remordimiento.
¿Que habre echo mal? ¿Que habré echo tan desesperadamente mal para ganarme este constante martilleo dentro de mi cabeza?
Dirá que es mentira. Que siempre he mentido. Que nunca di nada por ella.
Pero yo creo que mi pecado. Que mi error fatal. Fue quererla demasiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario