miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sparrow

Lo admito. Me gustaría ser pirata. Del caribe. De los de ron y espada. De esos. Pero no un pirata conocido, con sobrenombres estúpidos y leyenda ya forjada. Me refiero a ser un pirata callado. Segundon. Fiel a un capitán con escrúpulos y leal a su palabra. Ser su mano derecha. Silenciosa y letal. Y si me sujeta algún juramento mejor. De esos que en las películas, al final te sorprenden por su infinita humanidad. Que lo dejan todo por seguir su instinto y su conciencia. De los buenos y duros. De los que disfrutan con la brisa del mar en su cara. Pertenecer a algo ya extinguido . Trepar por las jarcias y apoyarse en los obenques. Subir a la cofa y admirar la majestuosidad del mar. Y sobrecogerse. Dormir con toda la fauna marítima bajo la almohada. Vivir un temporal. Balancearte con las mareas y marearte en tierra firme.
Me gustaría olvidarme de todo y enrolarme en los peligros del océano inmenso. Me gustaría que aun hubiese doblones, cañones y momentos solitarios donde se acaba el horizonte y el mundo.

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