lunes, 30 de agosto de 2010
Ying
Siempre me lo había imaginado amplio e iluminado. De esos sitios que da gusto entrar. Nada mas verlo te invade la pulcritud del sitio y del momento. Aspiras pura limpieza. Pero últimamente se ha ido estrechando. Han ido tapiando ventanas. Y han contratado menos paños y fregonas. Dejaron que el tiempo y el olvido hicieran el resto. Y ahora, que he llegado, me encuentro en un callejón oscuro. En una habitación solitaria. Con una mísera rendija, entre los tablones que tapan la ventana, para mirar al exterior. Se ha convertido en la mismísima oscuridad. Ahora todo son sombras e inquietudes. El sitio desde donde te queria se ha convertido en un abismo y en el se suicidan las ultimas sombras de tiempos mejores.
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