Llevo años tomando esas vitaminas
para hacer crecer y fortalecer mis huesos.
Quería unos huesos fuertes,
que soportaran cualquier carga.
Que no se rompieran,
que por mucho que los golpearan
pudieran seguir adelante.
Que pudieran soportar el desprecio
y la poca fortuna,
los reveses del destino y sus bolas curvas.
Pero que ciego he estado, no necesitaba esas vitaminas.
Como todo ser humano, me fije solo en lo físico.
Fuiste a por lo que nunca había protegido.
Naciste sabiendo que el corazón no tiene huesos.
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