martes, 20 de marzo de 2012

Un puente de un día.

Siento que todo esto es injusto. Las noches en los calabozos lo primero. Fue divertido, como también fue tedioso, húmedo y largo. Ahora puedo tachar un par de cosas en la lista de qué hacer antes de morir. Ante todo, la esencia que lo describe es injusto. Esa palabra connota todo lo que quiero resumir sobre ello. Pero no encuentro una palabra para lo otro. No consigo acertar, en las teclas que tengo ante mi, la combinación correcta para expresar lo que ocurrió mientras combatía largas horas entre cuatro paredes con un amigo e imaginación. Podría recurrir a la palabra "impotencia" pero también hay orgullo, por lo que la desecho. Se me aparece, como un letrero luminoso en mal estado, la palabra "equivocación" pero en ese momento no la había aunque ahora algo que hace tiempo que no volvía a ti, te oprima el pecho. Me inventaría una palabra. Una palabra que sonase a todo, que me llenase la boca. Una palabra que al pronunciarla pudiese gritar y llorar con ella, todo a la vez. Letras que atenuasen mi pecho y que me devuelvan al momento donde palpitaba contigo dos noches después. Quiero un sonido que me permita abrazarte y estrecharte entre mis brazos sin cortinas ni susurros. Pero estoy sonriendo mientras escribo todo esto, sonrío de dolor. Persigo una palabra que me devuelva a la noche del sábado donde en una balanza, y sin saberlo, escogí a dos amigos y perdí un futuro. Tus ojos negros atraviesan Madrid, sus calles, sus coches y su ruido. Dormimos abrazados una última noche sin apenas rozarnos. No nos lo permitíamos. Ojalá en ese momento, y no ahora, hubiese encontrado la palabra que hoy me trastorna. Ojalá al pronunciarla hubiésemos viajado a un lugar donde yo sólo respirase tu olor corporal y tu te alimentases de mis besos.

Nos quedan dos oportunidades. No sabes, aún no, que siempre he tenido suerte. Aunque no siempre elijo los momentos adecuados para desperdiciarla. Tenemos dos noches, espero que negras y sedientas de sangre. Moríamos en cada mirada. Lo recuerdo. Nos incinerábamos en las llamas del reproche y el arrepentimiento.

Tenemos dos noches para reconstruirnos y hacer de esa palabra algo inútil, porque estarás a mi lado. 

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