miércoles, 7 de marzo de 2012

En un parque

Te dedico lo que no mereces.
Mereces lo que otro escribe.
Otro, escribe lo que tu dedicas.
Yo,
balbuceo fragmentos que arden
al entrar en contacto con el aire.
Ese aire que tu respiras,
y que mis secuelas, débiles,
no soportan.
Tu,
me sujetas la mirada con tus ojos
y sonries al faltarte las palabras.
No quieres que esas letras trenzadas
lleguen a tus labios.
Por eso arden en tu interior y te queman.

El día se consume
entre las cosas que queremos,
las que no merecemos
y las que nunca serán nuestras.
El día se alumbra
en las cosas que arden desesperadas
a tu alrededor
y dentro de ti.

El sol nos envidia
por el derroche de potencia y luz
que nos dedicamos.

Es un día precioso y perfecto para empezar a olvidarnos.

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