un vago y arraigado espejismo.
Ya no pienso
en ti como un cuerpo.
Habitas
mi cabeza como un idea.
Una
idea fuerte y sonora.
Como el tañido
de una campana.
Distante y poderosa.
No
me demoro en tus ojos.
No
sueño tus manos.
Ni
siquiera tus besos.
Se
ilumina tu rostro.
Pero
no puedo verlo.
Vivía en el infierno y he muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario