Hemos llegado a un punto intermedio entre tus miedos y el destino. Ese punto inconcluso y difuminado que huele a frontera, a río Rubicón. Y aquí te espero. En el momento en el que nos miramos a los ojos y a ti se te escapa un beso. Uno de esos a traición. Beso de pájaro herido pero de mirada firme. En ese momento, en ese preciso momento, te espero. Entre las luces del atardecer, los destellos de un quizá y la bruma de la pérdida.
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