Será al final. Cuando las fuerzas no existan y solo quede voluntad. Con la respiración contenida y los puños apretados. Y cuando, a pesar de todo, lo consigas. Cuando llegues. Disfruta del silencio antes de que estalle. Antes de que el mundo no pueda acallar más sus vítores y todo sea desconcierto concertado para tí.
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