Llevo buceando tres años por inercias y viscosidades. Mis manos y mis ojos se han ido gastando y gastando y como recompensa tengo una cabeza amueblada y llena. Cada día, tengo que reordenar mis armarios para poder sumergirme otra vez en turbulencias y efectos que no llego del todo a comprender. Cualquiera que sepa de lo que estoy hablando me entendería. Y cualquiera que ya lo haya pasado entenderá que hoy me he levantado y me he dado cuenta de que estoy cansado. Y que mis brazos y piernas empiezan a resentirse por la carga que soportan.
Lo están consiguiendo, estos cabrones están consiguiendo doblegar mi espíritu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario