jueves, 14 de octubre de 2010

Luche

Estoy cansado de tanta luz, de tanta bondad.
Si me viese a mi mismo me gritaria: ¡para por favor!
Creo que debería empezar por olvidar los "no importa",
seguiré quemando los "no pasa nada" y por último
fusilaré a los "tranquilo, lo hago yo".
Habéis roto o abierto la botella, el yugo.
Se acabaron mis sonrisas.
Pero no en el mal sentido,
seguiré disfrutando, si de verdad merece la pena.
Que tiemblen los cómodos y resignados.
La vida me ha vuelto a parir,
y ahora mi antigua luz es fuego.

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