Siempre queda algo de nosotros en una mujer.
Una mirada, un roce de manos, un suspiro. Lo típico.
Las sensaciones que te envuelven cuando vuelves a reecontrarte
con todas esas cosas que diste por perdidas
y que ahora vienen todas juntas en forma humana a recordarte
que ya no las sigue buscando.
Tu miras al suelo avergonzado buscando la excusa perfecta y balbuceas,
intentas huir de sus ojos inquisidores, de su ceño fruncido y su boca torcida.
Te estrujas el cerebro en unas milesimas de segundo eternas ,
y piensas, que coño,
rehice mi vida sin ti,
volvi a sonreir sin ti,
volvi a creer en mi sin ti,
no te busque porque no te necesitaba.
Y se lo dices. Y se marcha.
Y su roce de manos, su suspiro y su mirada cogen su ceño fruncido, su boca torcida y su maldita mirada inquisidora y se van a tomar por culo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario